domingo, 29 de enero de 2012

ESTA VEZ NO QUIERO ARROJARME.
DEBO MIRAR
TRANQUILAMENTE,
LOS OJOS DEL COLIBRÍ.
NO SUS ALAS,
PUES AHÍ NO HAY QUIETUD.

2 comentarios:

Daíkishin dijo...

Incluso en los ojos serenos del ave hallarás movimiento.
También en sus alas veloces reposa la quietud más pura.

Todo se confabula
en la algarabía mental.

Haz la prueba.

Anónimo dijo...

EL COLIBRÍ SABE QUE DEBE ESPERAR.
PUES TU MIRADA LO LLENA DE PAZ
Y DE ESPERANZA.
ÉL ESPERARÁ,
A QUE SEA EL MOMENTO
DE ARROJARSE JUNTOS.